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jueves, 23 de agosto de 2018

Coming soon

Te encontrás con tus amigos y terminás hablando del faso. Cómo no volver.

miércoles, 2 de junio de 2010

Che, no vale colgarla tanto

Por una de esas cuestiones prácticamente inexplicables de la vida puse aduquen, el sonidito de la bola de Ken y Ryu, en el google y en el sexto lugar salió este -nuestro- blog. Ta loco, no?

martes, 21 de abril de 2009

Peregiles



Imperdible: http://www.informepsicoactivo.com/

A Fafá, gracias por la data.

lunes, 6 de abril de 2009

Receta porteña

Mi gran amigo Diego Geddes nos invita con una receta magistral luego de pasearse repetidas veces por nuestro blog. Acá las instrucciones.

Asado al horno con batatas fritas y frutillas de postre

1- Armarse un porro bien ancho. Fumarlo. Tomar agua si la garganta lo pide.

2- Pelar las batatas. Objetivo de la acción: despojar a las batatas de su cáscara. Objetivo real de la acción: tratar de mantener los dedos sanos (un poco de cáscara no está tan mal). Recomendación para acciones posteriores: fijar un límite en la cantidad. Ej: “pelar 3 batatas” y no “pelar batatas”, ya que puede pasar que el tilde lo haga pelar sin control y finalmente encontrarse con 8 batatas peladas totalmente innecesarias. Ponerlas en un recipiente hasta freirlas. (Atención: luego de la experiencia con el pelapapas, surge la inquietud de hacer las batatas al horno y no fritas, ya que podría resultar ultra-peligroso maniobrar con aceite caliente)

3- La carne. Salar la carne. Lo ideal es tratar de mantener la concentración en la acción y no en la hipótesis de que “la carne es más ser vivo que las batatas y, por lo tanto, deberían tener más derechos”.Si el cocinero se lavó las manos, vale juguetear con la carne y simular que la tira de asado es una metralleta.(Atención 2 : si suena el teléfono, atenderlo, hablar y volver a la cocina. No es recomendable ir a atender, hablar y después ponerse a ver tele, para luego acordarse, muchos minutos más tarde, lo que uno había empezado a hacer). Prender el horno. Si no encuentra el encendedor para hacerlo, buscarlo en la zona en donde se haya fumado el porro. Meter la carne adentro.

4- El postre. Descabitar (o sea sacarle el cabito) a las frutillas y ponerlas en un coso. Tratar de comer las menos posibles ahora. Traten de autoconvencerse de que después de la comida es mejor. Eso sí, no las meta en la heladera porque se las va a olvidar ahí. Ahora sí, con la cosa un poco más resuelta, se puede elaborar una teoría acerca de que “las frutillas son más un ser vivo que las batatas” (aunque lógicamente no tanto como la carne). Ahora hay un rato libre: se puede ir a ver un rato la tele o bien fumar un poco más. A los diez o quince minutos, trate de volver a la cocina. Una vez allí, y sólo si se siente medianamente lúcido (esto es una cantidad inferior a dos risas sin sentido por minuto), ponga a calentar el aceite para freír las batatas. Cuando las batatas tengan un color re flashero y el ruido de la carne en el horno ya sea insoportable, está todo listo para morfar.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Colomna enmarihuanada

Héctor Abad es quizá el gran escritor colombiano de la última década. Cuando estuve por allá, todos los periodistas con que me encontré tenían para contar algo de él, presumían con su nombre. Y no fue por nada. Es el autor de El olvido que seremos (¡qué título!), una biografía clave para entender el conflicto colombiano. Ayer un amigo bogotano me envió un artículo que el escritor publicó en El Espectador. Y, como nosotros, Héctor Abad, habla del faso.



Columna enmarihuanada

por Héctor Abad.

Acabo de fumarme un puchito de marihuana. Los miles y miles de libros de mi biblioteca, de todos los colores, están bailando conmigo.
Es como si los hubiera leído a todos y me saludan de lejos, moviendo las páginas como viejos amigos. No sé por qué, miro a mi novia y se me parece a Nefertiti; casi nunca la había visto tan bonita. Yo sé que los libros no bailan y que mi novia no es Nefertiti; pero verlos bailar y verla como Nefertiti es una experiencia bonita. Irreal, pero bonita.Daniel Pacheco, columnista de este periódico que valientemente se declara consumidor de drogas, nos está invitando, antes de que prohíban la dosis personal, a que hagamos una manifestación portando “una dosis de personalidad”. Yo espero poder asistir y pienso llevar una soga. Es la soga con la que podría ahorcarme, pero con la que espero no tenerme que matar. Quiero tenerla a mano, por si me da la gana, nada más. Porque ni Uribe ni Uribito, ni Palacio ni Palacito, me lo pueden impedir.Prohibir el porte y el consumo personal de marihuana o de cocaína, para que no haya drogados, será tan eficaz como prohibir las cuerdas y el matarratas para que no haya suicidas. Si uno se quiere matar y no encuentra cuerdas, se busca un precipicio o se cuelga de un bejuco. Lo que defendemos quienes defendemos la dosis personal es la libertad. La libertad, incluso, para jodernos la vida, si la vida nos jode y nos la queremos joder. Hacía años que no me fumaba un porrito de marihuana. Me la consiguió un amigo; empacada al vacío, punto rojo de la Sierra Nevada de Santa Marta. De lo mejor del mundo. En Ámsterdam la venden carísima. Tengo sed; tengo los ojos rojos. Acabo de poner las Variaciones Goldberg, de Bach, tocadas por Glenn Gould. Siempre me ha parecido, estando sobrio, que es una música celestial. Ahora, con el efecto del punto rojo, me parece que he llegado a un paraíso musical superior.Cojo un viejo libro que me estaba saludando mucho. Es de un autor inglés consumidor de opio. Dice algo muy interesante. Dice que cuando uno consume opio comprende que “lo único real es el dolor”. No voy a probar nunca el opio; no debo. He estudiado y sé que produce una adicción irrefrenable. Si no la produjera, probaría también opio, pero la educación me dice que no lo debo hacer.No fumo tabaco, por el cáncer. Si Uribe y Uribito prohibieran por completo el cigarrillo, me pararía frente al Palacio (y frente al Palacito) a fumarme un Pielroja, dos Pielrojas, cien Pielrojas. Dice Nefertiti que ella no confía en aquellos que no se toman ni un trago. Algún demonio muy hondo tendrán que ocultar. Si Uribe y Uribito prohibieran el alcohol (con lo que les gusta), me conseguiría una botella de ron de contrabando y me haría encanar.Cuando prohíban la dosis personal, por la pica, me voy a parar a fumar marihuana en la puerta de la Catedral. Para que me lleven, obligado, donde un policía y donde un psiquiatra. Le mostraré al psiquiatra todos los libros que he leído, todos los libros que he escrito, toda la música que he oído y todos los cuadros que he visto con la percepción exacerbada por la droga. Y si quieren, que me encanen. Si me encanan, llevaré una cuerda. Si me quitan la cuerda, llevaré los cordones de los zapatos. Si me quitan los zapatos, dejaré de respirar. Para qué respirar donde no hay libertad.Creo que ya se me pasó el efecto. No creo que me haya hecho ningún daño. El que se sienta dañado por mí, que arroje la primera piedra. Adiós, me voy p’al cuarto a dormir con Nefertiti. Bien comprendo la envidia que les da.

lunes, 26 de enero de 2009

Néstor de parranda

La noche de Néstor, Néstor el presi, (bueno sí, es el presi) empieza con unos gramitos en la Rosada. Se va de un lado para otro. Busca unos amigos, una banda de amigos, se toman una bolsita y arrancan. Se reencuentra con su ex amigo, se pelea, y se va a buscar con quien seguir tomando. Llega loco a una fiesta y miren nada más con quienes se encuentra. Se reune con los inversores y comparten alguito más que una charla. En el baño se topa con un ex aliado, y luego al salir ,con su ex amigo, se amigan, toman y le reprocha porque no quiere seguir de rumba. Ya no sabe a quien buscar y se acuerda que "los otros" también toman. Se cruza con el yorugua, quien estaba con su mujer, y busca por donde irse, pero al final de todo vuelve con su ex amigo, que le pide que regresen. El se lo reprocha.
Y a fin de cuentas este es el resumen de la noche de Néstor.


Ah... y por si quedaban dudas que el Turco Menem estaba con todos, miren con quien y con quien tomaba.

martes, 20 de enero de 2009

Sugestión

Esto es un escrache sin sentido, al Diego y a Guillote

A lo Soldán

A la cuenta de tres, sin repetir y sin soplar:
maneras de llamar a un policía. 1, 2 y ....¡3!


Publicado por Tosh.

lunes, 19 de enero de 2009

Cañon

-Me estoy armando un porro del tamaño del petardo ilegal que se compró Homero para festejar el 4 de julio.


Publicado por Tosh.